miércoles, 14 de mayo de 2025

😁😄¿Por qué lo hacemos?

 Porque resulta más fácil culpar que entender. Decimos que “algo habrán hecho” o que “no quieren trabajar”, cuando detrás hay historias de trauma, abandono o enfermedades no tratadas. En el caso de los animales, asumimos que “alguien más los cuidará” o que “son fuertes, pueden vivir en la calle”. En ambos casos, el patrón es el mismo: justificamos nuestra falta de acción.

Pero no se trata solo de compasión. Se trata de responsabilidad colectiva. Estas situaciones no se generan en el vacío: son consecuencia de políticas públicas insuficientes, de una economía desigual y de una cultura que castiga la fragilidad.

Algunos, sin embargo, deciden resistir juntos. No es raro ver a personas sin hogar compartiendo su escasa comida con un perro o protegiendo a un gato del frío. En muchos casos, ese lazo es lo único que les queda. Y aunque no tengan techo, tienen compañía. Aunque no tengan un hogar, tienen afecto.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

#Image4{ margin-bottom: -50px !important; } #Image3{ margin-bottom: -50px !important; } #Image2{ margin-bottom: -50px !important; }